Coste envío paquetes: por qué mirar solo el precio puede salir caro
El coste del envío de paquetes es una de las variables que más condiciona la rentabilidad de cualquier empresa que vende por Internet. Decidir con qué empresa hacer los envíos no es una decisión simple, ya que no es suficiente con hacer una comparación de tarifas por envío, si no que también es muy importante tener en cuenta todo lo que ocurre desde que un pedido sale del almacén hasta que llega correctamente a manos del destinatario.
Con frecuencia hablamos con empresas que buscan reducir sus costes logísticos, ya que suponen una parte importante de los gastos de cualquier eCommerce o negocio que realiza envíos de forma habitual. No obstante, tras analizar su operativa, muchas descubren que el verdadero ahorro no siempre está en pagar unos céntimos menos por expedición, sino en evitar incidencias, devoluciones o tiempo dedicado a resolver problemas.
El coste de envío de paquetes va mucho más allá de una tarifa
Cuando se solicita un presupuesto para realizar envíos, es habitual fijarse únicamente en el importe de cada expedición. Pero lo cierto es que el coste real de un envío está formado por muchos otros factores que, aunque no siempre aparecen reflejados en una tarifa, terminan teniendo un impacto directo en la cuenta de resultados.
Por ejemplo, una entrega fallida supone mayor tiempo de gestión, consultas del cliente, reorganización del reparto y, en algunos casos, retrasos que afectan a la percepción que el destinatario tiene de la empresa.
Del mismo modo, una incidencia en un envío puede generar llamadas al departamento de atención al cliente, reclamaciones o incluso la pérdida de futuras ventas por desconfianza por parte del cliente. Éstos, son costes difíciles de cuantificar, pero muy reales para cualquier negocio.
Por eso, cuando una empresa analiza el coste de envío de paquetes, resulta recomendable hacerlo desde una perspectiva global y no únicamente desde el precio unitario de cada expedición.
La logística también influye en la rentabilidad
Es habitual pensar que la logística comienza cuando un paquete abandona el almacén. En realidad, forma parte de todo el proceso comercial.
Una buena organización logística permite reducir errores, mejorar los tiempos de preparación y ofrecer al cliente una experiencia de compra mucho más satisfactoria. Y eso termina repercutiendo directamente en la rentabilidad.
Muchas veces, una diferencia mínima en el precio del transporte queda ampliamente compensada por un servicio más eficiente, una menor carga administrativa o una reducción de incidencias.
La clave no está únicamente en cuánto cuesta enviar un paquete, sino en cuánto cuesta gestionar todo lo que ocurre cuando ese envío no se desarrolla como estaba previsto.
La importancia de contar con un servicio adaptado a cada empresa
Cada empresa tiene sus propias necesidades logísticas.
Un laboratorio farmacéutico no trabaja con los mismos plazos que una tienda online de moda. Del mismo modo, un distribuidor de productos tecnológicos afronta retos diferentes a los de una empresa que realiza envíos de alimentación o documentación urgente.
Por ese motivo, cada vez más empresas buscan operadores capaces de adaptarse a su actividad en lugar de ofrecer un servicio completamente estandarizado.
Disponer de soluciones específicas, integración con plataformas de gestión, seguimiento de los envíos y una atención cercana facilita el trabajo diario y ayuda a optimizar los procesos internos.
En el caso de TIPSA, esta orientación hacia las necesidades de cada empresa forma parte de su manera de entender la logística. A través de sus soluciones para eCommerce y logística integrada, las empresas pueden adaptar los procesos de envío a su operativa diaria, simplificando la gestión y mejorando la experiencia de sus clientes. Puedes conocer más sobre estas soluciones en el apartado de 360º eCommerce de la web de TIPSA.
La experiencia del destinatario también tiene un valor
Los clientes, tras hacer una compra, espera recibir información clara sobre su pedido y que la entrega se produzca dentro de los plazos previstos.
Si el proceso resulta sencillo, normalmente apenas le prestará atención, pero si aparecen retrasos, falta de información o dificultades para recibir el paquete, la percepción por parte del cliente será negativa y se ponen en peligro futuras compras.
Por eso, muchas empresas han dejado de valorar exclusivamente el coste de envío de paquetes para prestar también atención a aspectos como la calidad del servicio, la comunicación durante el transporte o la capacidad para resolver incidencias con rapidez.
No se trata únicamente de entregar un paquete, se trata de mantener la confianza del cliente.
Elegir un operador logístico es una decisión estratégica
Las empresas que analizan su logística desde una perspectiva más amplia suelen buscar algo diferente: un proveedor capaz de acompañar el crecimiento del negocio y adaptarse a sus necesidades a largo plazo.
La tecnología, la cercanía en la atención, la capacidad de integración con los sistemas de gestión y el conocimiento del mercado nacional son aspectos que terminan influyendo tanto en la eficiencia interna como en la satisfacción del cliente final.
Reducir el coste logístico siempre será un objetivo para cualquier empresa. El precio continúa siendo importante, sí, pero no es el único criterio a tener en cuenta. La cuestión es cómo conseguirlo.
En muchas ocasiones, el verdadero ahorro no proviene de elegir la tarifa más baja, sino de trabajar con un modelo logístico capaz de reducir incidencias, agilizar procesos y ofrecer un servicio fiable de forma continuada.
Al final, cada envío representa mucho más que un trayecto entre dos puntos. Es el último paso de una venta y, en muchas ocasiones, el primero de una futura relación comercial.
Por eso, cuando una empresa se plantea cómo optimizar el coste de envío de paquetes, quizá la pregunta más útil no sea cuánto cuesta cada expedición, sino cuánto valor aporta el servicio que hay detrás de ella.
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